Para San Valentín, hay regalos sin personalidad: un ramo de flores, una caja de bombones industriales con forma de corazón (o, en el peor de los casos, una caja de Mon Chéri) u otra pulsera más que acabará en el fondo de un cajón... Y luego están los regalos personalizados de VERDAD: ¡como un álbum de fotos en el que pones tu historia en imágenes!
Un regalo romántico y único para tu ser querido, pero también un pequeño gesto cotidiano que va mucho más allá de los largos discursos. ¿Se te ocurre una prueba de amor más bonita? Bueno, después, siempre puedes hacer una copia de las llaves, hincar la rodilla, dejar de llevar esos calcetines agujereados, aprenderte por fin su número de memoria o rellenar el papeleo administrativo por ellos (❤️)... Pero no hay nada más duradero y eficaz que imprimir vuestros recuerdos juntos.